Caminá por los mismos pasillos, pisá el mismo suelo y sentí la emoción de estar en la primera casa propia de Diego Armando Maradona.
En 1978, en el corazón de La Paternal, un joven zurdo deslumbraba al mundo en Argentinos Juniors mientras compartía sus días y sus sueños junto a Doña Tota, Don Diego y sus hermanos.
Hoy, la vivienda fue restaurada al detalle original para ofrecerte una experiencia inolvidable. No es solo un museo: es un verdadero túnel del tiempo donde vas a descubrir su habitación intacta, objetos personales de la época y fotografías inéditas.
Sentí la historia en primera persona. ¡La casa de Pelusa te está esperando!
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El arte urbano abraza las paredes de La Paternal y revive los momentos más gloriosos de Diego. Esta casa reúne la mayor cantidad de murales dedicados a Maradona en el mundo.
Una de las grandes joyas de La Casa de D10S se encuentra en la terraza de Diego, un mural que recuerda sus primeros años como profesional. En esa época, Maradona caminaba casi a diario por las calles del barrio de La Paternal, a solo unas cuadras del estadio de Argentinos Juniors, el club donde jugaba cada fin de semana. En los murales se lo ve en sus días gloriosos con Argentinos Juniors, recorriendo la fachada de la casa que lo vio crecer y abrazando a Doña Tota, en una imagen que resume el corazón del barrio. La obra fue creada por el artista @el.mar.ian, quien dejó su huella en estas paredes con una sensibilidad única y un respeto profundo por la historia de la familia Maradona.
El 7 de septiembre de 1979, la Selección Argentina Sub‑20 levantó su primera Copa del Mundo. En el centro de aquella hazaña estaba un pibe de 18 años que ya jugaba como si viniera de otro planeta: Diego Armando Maradona. Desde esta casa de Lascano 2257, donde vivía con su familia, Diego empezó a escribir una historia que cambiaría para siempre al fútbol argentino. A 47 años de aquella final en Tokio, ese momento vive en nuestras paredes, inmortalizado por el arte de @fran_otto.
El mural “Mi hermano es un marciano”, creado por @toto_ilustrador en la terraza de la casa, se conecta con una historia nacida en ese mismo lugar. Allí se realizó en 1979 la entrevista del periodista Eduardo Carpio a los hermanos de Diego, Hugo Hernán (“el Turquito”) y Raúl (“Lalo”), en la histórica casa de Lascano 2257. Ese registro íntimo del entorno familiar del Diez es parte esencial del espíritu que hoy inspira esta obra.
En los murales se ve a Maradona en sus días gloriosos con Argentinos Juniors, caminando por la fachada de la casa que lo vio crecer y abrazando a Doña Tota, en una imagen que resume el corazón de La Paternal. La obra fue creada por la artista @cami.dominguez.p, quien dejó su huella en estas paredes con una sensibilidad única y un respeto profundo por la historia de la familia Maradona.
Chitoro y Diego comparten un momento simple y nuestro: el mate, la mesa de barrio y esa complicidad única entre padre e hijo. El viejo con la parrilla lista; el 10, mate en mano, como cualquier pibe de La Paternal. Un homenaje a la raíz y al amor que los unió siempre. Arte de @ivantempera
Mural de cuando Diego jugaba en Argentinos Juniors, en esos primeros años donde el barrio, la camiseta y el sueño empezaban a convertirse en historia. La escena captura la esencia del pibe que deslumbraba en La Paternal y el origen de una leyenda que recién comenzaba. Bajo la dirección de @ezequiel_brisenio, el equipazo —@cuervo_dibujador, @gastonprzlugo y @matias_sebastian_22— dejó su arte en estas paredes, con edición de @camilajammer.
El emotivo momento de la entrega de la llave a Diego y su familia.
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